El fichaje de Jon Rahm por el LIV Golf es sin duda un golpe maestro por parte de este circuito y de sus dueños -el Fondo Soberano de Arabia Saudí (PIF)-, en plenas negociaciones para que estos últimos entren en el capital del PGA, cuyas negociaciones finalizan el 31 de diciembre. El PIF acaba de demostrar que tiene capacidad para seguir mejorando su field y que su liga es y será un circuito legítimo, aunque debido a su formato de competición aún no haya recibido la bendición de ciertos sectores del golf.
Por ejemplo, el ranking mundial rechazó en octubre la entrada del circuito árabe en el reparte de puntos anuales. Su formato de tres jornadas sin corte y con sólo 48 jugadores sobre el campo juega en su contra. Esto pesa y mucho de cara a la clasificación para los ‘majors’, la Ryder Cup y los Juegos Olímpicos.
En el caso particular del ‘León de Barrika’, no podrá jugar los torneos del PGA Tour, ya que dejará de ser miembro de este circuito, pero esto no implica que no vaya a estar presente en las grandes citas de la temporada. The Players (pertenece al PGA Tour) es el único gran torneo que se quedará fuera de su calendario. Pero para los ‘majors’ tiene por ahora plaza garantizada. En concreto, el Masters de Augusta lo podrá jugar de por vida al se ganador de este evento. Para el US Open tiene exención hasta el año 2031 y para el British Open y el PGA Championship durante cuatro años.






